Amables amigos… Me dio mucho gusto que la columna de la semana pasada causó tantas buenas y malas reacciones, sobre todo, en las viudas del CMLL, que no ven más allá de sus narices y creen que porque en este momento hay llenos en la Arena México siempre va a hacer así, y la verdad es que si “matan” a la gallina de los huevos de plata y oro se las van a ver negras, porque ni el lujo de la lucha libre, ni el inmortal, ni el guerrero león, ni el alquimista, ni el Depredador ni el luchador de otro nivel serán eternos y sus buenos años están por irse. Pero hoy no voy a ensañarme con la autonombrada Seria y Estable, sino con la tienda de enfrente.

Resulta que este fin de semana en la Arena Monterrey se llevará a cabo la “Noche de los Grandes”, función en la que estarán en juego las máscaras de El Grande Americano y del Grande Americano original, en lo que se me hace una auténtica falta de respeto a la tradición y a la identidad de la lucha libre mexicana.

He escuchado a los expertos, a los villamelones y a los no expertos e ignorantes hablar de esta lucha y lo que más me sorprende es que están emocionados por ver una batalla en la que ya sabemos quién va a ganar porque la WWE ya lo tiene arreglado todo, pero. sobre todo, que pierda quien pierda, ya conocemos el nombre, la edad, los años de luchador y el rostro de Marcel Barthel o Chad Gable

Hay dos cosas que son muy graves, la primera es que esta batalla se me hace una burla y una falta al símbolo más grande de identidad que tiene la lucha libre que es la máscara. Hoy la gente que aplaude como foca esa rivalidad no se da cuenta que el misterio y la identidad que los luchadores mexicanos como: El Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez, Mil Máscaras o Atlantis, entre otros, han forjado por más de nueve décadas, ahora la empresa gringa la ridiculiza con este tipo de eventos, pues la máscara que aquí es un símbolo sagrado, en Gringolandia es solo un trapo que se le puede faltar al respeto cada que se les ocurra.

La segunda es la más grave y ésta es que cada vez a la lucha libre acuden personas, y que conste que dije personas, y no aficionados, que no saben nada de este deporte-espectáculo y cultural, es decir, se meten a la arena como se meterían a un acuario o a un zoológico para ver las peripecias que pueden hacer estos cirqueros, como algunos tipos llaman a nuestros luchadores. Cada vez en la arena hay menos fanáticos que van a ver este arte llamado lucha libre, no saben de llaves, lances y castigos, no conocen dinastías, ni reglamentos, ni la historia de este deporte que está por cumplir 93 años. Pero eso sí, a la hora de criticar a un luchador veterano, le dicen viejo acabado, a un novato le silban porque se resbala en la cuerda y sólo al que brinca más y tiene una máscara bonita le dicen ídolo, o porque siendo gringo dice puto o wey y canta el coro del cielito lindo, y los que realmente se pasan años enalteciendo a “doña lucha” muchas veces ni los pelan.

A estos los ignoran

Hablando de luchadores que llevan más de dos décadas haciendo lucha libre como son Laredo Kid y Rey Fénix, quienes además de su pique en el ring, tenían un enfrentamiento en redes sociales, les van a dar una lucha secundaria en la función en Monterrey.

A título personal, si me agrada  esta rivalidad porque ya tiene historia y ahora para las nuevas generaciones se dan sus picones de manera digital. Estoy seguro que esta batalla que será una revancha por el campeonato crucero AAA que ostenta Laredo, será mejor batalla que la de los luchadores americanos que le faltan el respeto a la lucha.

¿Será que el público se volverá a interesar por el deporte espectáculo de la lucha libre, o seguirán viendo al arte del pancracio como si fueran a ver una función del circo o ir al zoológico? Eso sólo el tiempo lo dirá.

Ahora, me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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