Amables amigos… Luego de que el viernes pasado se dio a conocer que El Hijo de Fishman quedó en libertad, tras llegar a un acuerdo reparatorio con la familia de Gerardo Germán Pineda, mejor conocido como el Búho, réferi fallecido la semana anterior, debido a un movimiento que el luchador le realizó al juez en la lucha en Hidalgo, este miércoles el gladiador y su abogado dieron una conferencia de prensa para “dar la cara” y aclarar algunas paradas. Esta situación me lleva a una serie de reflexiones que en los últimos quince o veinte años ya se están volviendo más frecuentes en la lucha libre.

Primero que nada, debo dar de nueva cuenta mi pésame a la familia del Búho, y al mismo tiempo, decirle al Hijo de Fishman, que, dentro de la tragedia, me da gusto verlo en libertad y dispuesto a continuar con su carrera. Lo único que espero es que haya entendido la lección y jamás vuelva a hacer un movimiento de lucha contra nadie que no sea un gladiador igual que él.

Urge que las promotoras cumplan el reglamento

Una de las cosas que dijo El Hijo de Fishman es que no hubo una atención adecuada para el réferi. Esto no es nada nuevo, ya pasó con El Hijo del Perro Aguayo en 2015 en Tijuana, y seguramente con varios luchadores más en el interior de la república, quienes no han fallecido, pero si han tenido que salir corriendo a atenderse tras salir lastimados de una extremidad. Esto es en lo que los promotores y las comisiones se deben de encargar, pues la seguridad de los luchadores y la vida de las personas están en juego. Aquí no se puede decir que porque no pasó en su Estado no es responsabilidad de ellos. El reglamento de lucha, del año que sea, dice que en cada función debe haber un doctor sentado en las primeras filas durante la función y un comisionado sentado a un lado de él para que legitime y cuide que todo se lleve de acuerdo a reglamento.

Ahora, lo que no entiendo es, que, si no había comisión en Hidalgo y la Comisión de la Ciudad de México, máxima rectora de este deporte, no se hizo responsable, entonces, quién le dio el permiso a la promotora de hacer esa función en la que ni siquiera había una ambulancia cerca para atender algún contratiempo. Esto no es un juego. Si queremos que la lucha libre se le dé el mote de profesional, que presumen en algunas empresas, todos nos debemos comportar como tal y las más de 30 comisiones deben coordinarse y trabajar para que se eviten este tipo de tragedias en este deporte.

La lucha libre no es una sola empresa

Otro punto que sale de esta primera reflexión es que la lucha libre no solo es el Consejo Mundial de Lucha Libre, que aunque sea la mejor organizada, con mejor elenco y con mejores garantías para sus luchadores, no es toda la lucha libre, tampoco la Triple A, que ahora ya depende de las migajas que le da la WWE o empresas pequeñas como Robles, el Patrón espectáculos o Naucalpan, que aunque no tan espectaculares, hacen su lucha en el negocio, pero ni todas juntas son la lucha libre entera en nuestro país. Lo que hace falta es que si aman la lucha libre como dicen deberían hacer un frente común por este deporte para mejorarlo y tener un deporte seguro a nivel nacional.

Deben interesarse más por la lucha

Durante la conferencia del miércoles el luchador dijo algunas cosas que deben decirse bien claritas. La primera es que los medios de comunicación están en crisis. No es posible que medios como los pocos diarios de circulación nacional, las páginas de internet no especializadas y la radio y la televisión, no hayan investigado de manera correcta una noticia tan grave. Varios de ellos hablan de lucha libre y no tienen en su equipo un reportero o periodista especialista en el también llamado deporte de El Pancracio. Es una tristeza que estos medios solo volteen a ver el arte de los costalazos cuando hay una tragedia y no le den la importancia como se le da al beisbol, futbol americano, basquetbol o futbol soccer.

Ahora, lo que más me extraño fue que los medios que cubren a diario este deporte se hallan ido con la finta o con la voz del pueblo y hayan dicho que el castigo con el que lamentablemente falleció el Búho, fue un martinete, cuando fue un Package piledriver, variante del Driver, lo peor fue que los videos que reprodujeron fue el de un croch, que Fishman la hizo al réferi esa noche. Eso no solo confunde al público, sino demuestra que cada vez la preparación de los nuevos reporteros de lucha ya carece de especialización en este deporte.

Que ya no luchen gladiadores que no tengan licencia o con licencias patito

En la conferencia de prensa apareció el Fantasma, presidente de la Comisión de lucha libre, primero para hacerle al Poncio Pilatos, pues se lavó las manos al decir que en la Ciudad de México no ocurren esos incidentes, después para dar el pésame a la familia del réferi fallecido y para exigirle al Hijo de Fishman que no vuelva a tocar a un réferi.  Sin embargo, lo más importante que dijo fue que en las licencias de los luchadores hay una leyenda que palabras más o palabras menos dice que un luchador no puede faltarle de palabra o de hecho a un réferi en un ring. Ahora en lo que se tiene que poner a trabajar el Fantasma es que esa leyenda se cumpla en todos los rincones de la lucha libre y aunque diga que esa no es su jurisdicción, para nadie es un secreto que la Comisión de la CDMX es la más influyente del país.

También debe suspender o retirar a los réferis que se presten a esas payasadas de formar parte del show, dejándose golpear por luchadores. Debe revisar las licencias de los gladiadores, porque cada vez en los cuadriláteros en la CDMX y en el Estado de México, son más los menores de edad que luchan sin licencia o ya hay elementos adultos, que ya se suben al ring por que dicen que están cerca de hacer su examen para ser luchador. En eso si tiene que trabajar El Fantasma, las promotoras, las empresas y también algunos medios que hacen estrellitas de papel a chicos que aún no son luchadores, pero con cinco meses de entrenamiento se suben al ring y ya quieren ser grandes estrellas y estos medios suelen solaparlos.

¿Será que tras la tragedia que le sucedió al réferi el Búho, las comisiones, empresas, promotoras y luchadores lograrán trabajar para erradicar estas malas prácticas de la lucha libre, o seguirán siendo tan individualistas y envidiosas, y esta muerte quedará como una amarga experiencia y en el olvido? Eso solo el tiempo lo dirá.

Ahora, solo queda despedirme como me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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