Amables amigos.. Cuando un integrante de la familia luchística se va a la arena celestial las dos únicas cosas que quedan por hacer, es decir: en paz descanse Gerardo Germán Pineda, réferi mejor conocido como el Búho, y la otra, darle un abrazo solidario y un muy sentido pésame a la familia de este juez de lucha libre.Sin embargo, este tipo de tragedia nos remite una vez más a reflexionar sobre las muertes en el arte de El Pancracio. De entrada, esta debe ser una nueva llamada de atención para las más de 30 comisiones de lucha que tenemos en el país para hacer valer el reglamento que dice: el réferi es la máxima autoridad dentro del cuadrilátero durante una batalla y, por ende, es intocable. También para que haga entender a esos réferis que pierden la dimensión y dejan de hacer su trabajo para convertirse en seudo luchadores. Es momento que las autoridades de este deporte-espectáculo pongan orden y si estos señores insisten en hacerse los chistosos o se sienten gladiadores deben retirarles las licencias y evitar que suban al ring. Los luchadores deben entender que la lucha libre antes de ser cultura o espectáculo es un deporte, repito, un deporte. Siempre hemos dicho que los luchadores tienen una preparación de por lo menos 5 años antes de debutar y no cinco meses como sucede con algunos elementos en la actualidad. Al ser un deporte merece un respeto. Por eso, las comisiones en lugar de pedir dinero para dar licencias apócrifas, deben evitar que seudo gladiadores suban al ring para evitar estas tragedias. También es momento que las comisiones regulen a las promotoras para que hagan funciones que les den garantías a luchadores, réferis y público. Esta bien que hayan cambiado las llaves por los castigos, según los luchadores actuales, esto es la evolución de la lucha libre, eso no lo voy a criticar, pero esos lances y castigos son entre luchadores, no es ni con aficionados, ni con artistas, ni con metiches, ni mucho menos con réferis.A mis estimados luchadores debo decirles que el espectáculo que ustedes dan en el ring es inigualable. Son unos verdaderos atletas de alto rendimiento, por eso mismo, ofrezcan su talento demostrando su aprendizaje de la lucha grecorromana, olímpica, intercolegial, del tumbling y de lucha libre. De las payasadas que hace la WWE en la que mete luchadores disfrazados de réferis deben olvidarse porque ellos sí son atletas, pero son más actores que casi no se pegan. Allá la mayoría de los luchadores saben que va a pasar y cada uno de sus movimientos están ensayados, aquí todavía tenemos ese espíritu de competencia en donde todavía gana el mejor, solo las promotoras y luchadores que no han entendido eso se vuelven una caricatura de las empresas gringas. Por lo mismo, aprovecho para decirles que tampoco está bien que agarren de moda eso de quitarse cuando un rival se avienta un lance al vacío. Un luchador profesional sabe que cuando un compañero va a volar, por ética y por un código no escrito entre ellos, lo debe recibir y esperar.El martinete si está prohibidoPara nadie es un secreto que el martinete es un castigo prohibido en la lucha libre desde la década de los cincuenta. Según el Pirata Morgan se prohibió debido a que El Médico mató a un rival en el ring y desde ese entonces se le conoció a este luchador como el Médico Asesino. Lo que sí es un hecho es que ese castigo fue prohibido porque bien aplicado, la base de la cabeza recibe un impacto directo que sí puede dejar parapléjico a su rival o podría matar a una persona sin preparación. Lo malo es que desde hace unos 15 años a la fecha los gladiadores profesionales han tomado como castigos principales los impactos sobre el cuello y la cabeza, por eso ahora las carreras de los luchadores duran menos de 20 años, pues terminan con algún daño en el cuello, en la columna o directamente en su cabeza.El castigo que supuestamente le hizo El Hijo de Fishman al réferi El Búho fue uno que en Estados Unidos se conoce como Packeage pile driver, una variante del martinete, que es igual de fuerte porque el daño es en la cabeza y en el cuello. Dije que supuestamente, porque a la hora de hacer esta columna no hay un video que lo corrobore, solo hay una captura de pantalla.Por último, debo decir que lo más irónico es que tenemos más de 30 comisiones y lo peor es que en Hidalgo, luego de 93 años que tiene la lucha libre y teniendo una de las arenas más tradicionales como lo es la Arena La Afición, apenas los diputados locales propongan que se haga una comisión que regule las funciones de lucha libre.Del Hijo de FishmanYo nunca hablaré mal de un luchador ni haré rama del árbol caído, lo único que debo decirle al Hijo de Fishman es que espero que su proceso se lleve conforme a la ley y que salga bien librado. Lo que tengo bien claro es que el luchador no lo hizo con mala intención, lo que si se debe cuidar de aquí en adelante es evitar este tipo de situaciones y ya no meterse con un réferi.¿Será que luego de esta tragedia las comisiones de lucha libre por fin se pondrán a trabajar para regular y profesionalizar la lucha libre impidiendo que los réferis sean tocados por los luchadores y que dichos réferis no intervengan en las batallas como gladiadores, o seguirán atendiendo cosas sin importancia y lo que se debe atender lo ignorarán? Eso solo el tiempo lo dirá.
Ahora, me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.


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