Amables amigos… Por fin este viernes será la fiesta del 93 aniversario en la Arena México. Una celebración que tendrá nueve batallas. De estas les puedo decir que las que más me llaman la atención son tres. La primera el campeonato entre Titán y Komander. La segunda es el cuadrangular de parejas en el que los hermanos Chávez (Niebla Roja y Ángel de Oro) se verán las caras ante el Sky Team (Neón y Máscara Dorada), los Calaveras y los Villanitos. Pienso que los cuatro estilos nos pueden dar una gran batalla.
Pero la razón de hablar del aniversario solo es porque el domingo pasado estuve presente en la función del domingo internacional, y una vez más, quedé con la sensación que un mano a mano por las máscaras entre Bandido y Soberano no solo hubiera sido la batalla estelar de esta cartelera, sino que es un combate que hizo explotar a la Arena México como no lo había visto en mucho tiempo, por no decir que años. Es verdad que Místico contra quien sea prende al público, pero esta rivalidad entre el lujo de la lucha libre y el más buscado enciende la arena con el solo hecho de pararse en el ring. Creo que el CMLL se equivocó al seleccionar su batalla estelar.
Para que luego no me critique los que no saben, voy a poner un ejemplo claro y fidedigno de lo que ocurrió el domingo. La batalla de relevos sencillos entre Komander y Bandido ante Titán y Soberano fue la tercera de la tarde, pero por la rivalidad ya mencionada, hizo que la arena estallara de la emoción. Hasta allí todo muy bien, pero esa euforia del público se fue a pique. Todavía la lucha entre Máscara Dorada y Pac estuvo a buen ritmo y la gente aún se emocionó, sin embargo, el relevo sencillo entre Hechicero y Esfinge ante Zac Sabre Jr. Y Bad Dude Tito estuvo para dormir, Solo Hechicero se salva de los cuatro participantes. En la lucha estelar, como siempre Místico enciende pasiones, pero ni Mike Bailey, ni Kevin Night, prendieron al público y eso que Speed Ball salió con una canción de los Temerarios. Averno merece una mención a parte porque es un maestro y logra que la gente lo odie por sus acciones en el ring, pero lo mejor que hizo fue darle dos patadas al réferi y el dejar que se lo llevaran al vestidor los hombres de seguridad por exceso de violencia, pero ni con eso, esta batalla, llamó la atención del público como la rivalidad Bandido ante Soberano Jr.
Ahora que estos dos luchadores se midan en mano a mano en el 93 aniversario, espero que den la lucha de la noche porque tienen todos los ingredientes. Estoy seguro que si se entregan al mil por ciento, superarán a las otras ocho batallas de la noche y, sobre todo, Soberano logrará que por fin las puertas que, según él, la empresa no le ha abierto y empiecen a romperse los cerrojos con un buen resultado en ese combate. Del lado de Bandido, ya es momento de que comience a pensar que debe ser profeta en su tierra, porque su estancia en el extranjero no será eterna, y que mejor que sea en la Arena México y ante el luchador que podría ser el mejor rudo en un futuro, y que conste dije el rudo, y no la cara de la empresa, pues mientras Místico esté allí no hay chance. Si el autonombrado lujo de la lucha libre no se vuelve técnico, Máscara Dorada y Neón podrían ganarle ese lugar, así que esta lucha es importantísima no solo que la gane, sino que convenza al público y a su empresa le diga, aquí estoy. Yo sigo diciendo que el CMLL se equivocó, porque un relevo increíble con final suicida, a mí me llamaría la atención, si Místico y Averno y Último Guerrero y Templario son las dos parejas que se quedan hasta el último, otra combinación no llenaría mis expectativas.
El público un diez, Roman Raings decepcionante
Una vez quedó claro que cuando un luchador gringo viene a México no sabe qué hacer. Ahora le tocó el turno a la estrella de la WWE, Roman Reings, quien fiel a su costumbre, demostró que es un buen personaje de esa empresa, pero un luchador con pocos recursos. Tan incómodo se sintió que pidió el micrófono para intentar callar o ganarse a un público que me encantó que estuvo casi al cien por ciento con el Penta Cero Miedo, que si hubiera luchado como lo hizo ante Místico en la Arena México, ante Rey Mysterio en Triple A o ante el Hijo del Perro Aguayo en los independientes, le hubiera ganado sin problemas a un samoano que me volvió a demostrar que dista mucho de ser un buen gladiador. Esta vez vi la lucha completa y le conté siete movimientos diferentes, incluidos sus golpes de Superman y su lanza. De allí en fuera nada que escribir a casa. Comprobó que, si la WWE no escribe que gane, no podría ganarle a un luchador mexicano. Lo peor del caso es que no hizo una sola llave, ya no de lucha libre mexicana, sino de lucha olímpica y grecorromana, que cualquier luchador en el mundo debe saber y practicar. Chad Gable y Dragon Lee dieron mejor lucha que ellos. Lo único que le voy a criticar al Penta 0M es que no le pudo ganar a un tipo que no traía nada en su quehacer luchístico, que se lo comió el no apoyo del público, pues un personaje como él no está acostumbrado a que lo maltraten y ahora sintió el rigor y desprecio de un público que estuvo al mil por ciento con el mexicano.
Finalmente, solo tengo un párrafo para las dos noches de Triplemanía. Para el público de la Caravana Estelar seguramente fueron buenas funciones, pero para mí fue decepcionante porque la lucha entre Rey Mysterio y Omos fue muy mala. La lucha del Megacampeonato entre El Grande Americano y Domink Misterio iba muy bien cuando estaban solos, pero llegaron los metiches y se acabó la buena lucha. Lo demás no es digno de mencionar.
¿Será que el Bandido y Soberano Jr., darán la batalla de su vida y podrán ser las estrellas mediáticas de la lucha libre y al mismo tiempo, le darán una cachetada con guante blanco a los miembros de programación por no ponerlos en la lucha estelar del 93 aniversario, o no los dejarán lucirse para que su cuadrangular de parejas increíbles con final suicida sea la única oferta de emoción, aunque tenga un final predecible? Eso solo el tiempo lo dirá
Ahora, me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.





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