Amables amigos… Realmente quiero darle una gran felicitación a Triple A, pues por primera vez en muchos años hicieron una buena función. Hasta me hicieron recordar la Triplemania I, evento que de no ser por el fraude del falso retiro de Konnan, hubiera sido majestuosa. Creo que, por primera vez, Antonio Peña debe estar orgulloso de su empresa. A título personal, la lucha de los Grandes Americanos dentro del encordado me agradó, pero no me apasionó ni me emocionó porque en la historia de la lucha libre ha habido muchas mejores, pero hay que reconocer que ambos luchadores hicieron un excelente trabajo.

Para mí no nació un ídolo ni un boom en la lucha libre, sino un buen personaje bien pensado y que el plus que le pusieron es que un extranjero adora la cultura mexicana, y como aquí muchos aficionados son muy nacionalistas y patrioteros, lo apoyan mucho, recuerden el dicho que versa, el enemigo de mi enemigo siempre será mi amigo” y como el Grande Americano Original es gringo, toda la gente apoyó al que va contra el estadounidense.

A lo largo de esta semana escuché a los expertos en Estados Unidos que la dieron como la mejor lucha del año. Creo que ellos se referían a la mejor lucha de la WWE o de la AEW porque una lucha como esa se ven muy seguido en la lucha libre mexicana y no me refiero al CMLL actual, sino a las que se dieron a finales de los noventa y principios de los dos mil en varias arenas mexicanas. Lo que sí debo decir es que se debe aplaudir que desde hace mucho tiempo nunca se había terminado una buena rivalidad, y aunque fue hecha muy a la WWE, a la gente le gustó.

Dentro de todo lo bueno que sacó de la lucha el Grande Americano hay algo que podría ser malo para él, pues si la empresa no le da un seguimiento a este nuevo personaje, este mini boom que tiene en su carrera, se puede enfriar, y esta lucha puede quedar en un buen recuerdo y punto.

Desde mi humilde punto de vista, creo que el siguiente paso de este Grande Americano es medirse por el Megacampeonato a Dominik Mysterio, en la noche de Triplemanía de septiembre, y en la CDMX, porque en este momento no hay otro rival o logro que sea igual al que acaba de conseguir.
Ahora que hablamos de la Triplemanía, es bueno que la edición de este año se haga en dos noches, lo que no me gustó es que sea una aquí y una en EUA, pero hay que ver los carteles para saber si serán buenas funciones tanto aquí como  allá. Lo que sí tengo claro es que la lucha entre Dominik y El Grande Americano no pegaría igual si se hace en Gringolandia que aquí. La única razón es que en Estados Unidos y en la WWE el Grande Mexicano es un luchador de reparto y está muy lejos de ser un estelar, lo mismo sucede con Dominik. Ahora les hago una pregunta: ¿Por qué en México queremos hacer un ídolo o un boom a un luchador que en la WWE no es estrella y por qué nos conformamos con tan poquito? A expensas de lo que ustedes piensen. Lo que yo digo es que en la lucha libre mexicana y, sobre todo, en la Triple A, hay una crisis de personajes, de luchadores estelares y no se diga de ídolos.

El último punto que quiero tocar es que el resultado de esta batalla en los Grandes Americanos, además del gran impacto que logró, lo que dejó ver es que con un poco de imaginación se pueden hacer luchas, situación que en la WWE ya no se hace. Las luchas de esta empresa han sido espantosas y en esa empresa tampoco hay buenos personajes y su cambio generacional se está tardando. Así que, me atrevo a decir que la Triple A ya no compite solo con el CMLL, con los independientes de México, sino con la propia WWE y eso no sé si sea muy bueno para la empresa que dirige Triple H.

¿Será que la Triple A dará de aquí en adelante funciones como la de máscara vs. máscara entre los Grandes Americanos, que dejó satisfechos a muchos, o regresará a sus funciones comunes y corrientes a las que nos tiene acostumbrados? Eso solo el tiempo lo dirá.

Ahora, me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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