Amables amigos… Hoy quiero dedicar este espacio a los grandes maestros que me ha tocado ver en la lucha libre. Pero antes de eso, quiero dar qué características debe tener un verdadero maestro tanto arriba del cuadrilátero como debajo de él. Primero que nada, hay que decir que no siempre un luchador estelar es un maestro, pero un maestro, un verdadero maestro, tarde o temprano llegara a ser una estrella nacional o internacional.

La característica esencial y que un profesor de este deporte-espectáculo y cultural debe tener, es el conocimiento del llaveo, contralleveo, lances, castigos y en la actualidad vuelos. Desde mi punto de vista, quien no cumpla con esto, no se le debe decir maestro.

También debe tener en su quehacer luchístico un entrenamiento de acondicionamiento físico, de pesas, lucha libre olímpica, lucha grecorromana, lucha intercolegial, tumbling y lucha acrobática. Esto quiere decir que su preparación mínima debe ser de tres a cinco años antes de ser un gladiador para después ser un buen maestro. En este punto he escuchado a algunos elementos actuales que dicen que solo tuvieron de tres a seis meses, máximo un año y ya se suben a gladiar. Mi pregunta es con tan escasa preparación ¿Qué carajos puede enseñarle a alguien en un futuro?

Otra cosa que un maestro debe tener bien claro, es hacer respetar a la lucha libre, es decir, si tú le vas a inculcar disciplina a tus alumnos, debes ser disciplinado, ser un deportista total, no ser un vicioso, y como en cualquier profesión, debe actualizarse, debe estar siempre en el gimnasio y alejarse de los escándalos para ser un ejemplo para sus pupilos y un referente para la lucha libre.

Otro punto, es que al momento de elegir su personaje tenga bien claro que debe posesionarse de él, para que el público durante las funciones, se lo crean y si eso lo entienden desde que son jóvenes, cuando ya sea un maestro hará que sus alumnos entiendan esa lógica y ellos busquen tener personajes originales y no como ahora que se ha perdido la originalidad, algo que un maestro debe inculcar durante la formación de sus chavos.

Otra característica que debe tener un maestro es la sencillez y coherencia entre lo que hacen arriba del ring y que deben replicar abajo del encordado. Un maestro petulante, por bueno que sea en el ring, no tendrán el mismo pegue con la gente ni con sus compañeros.

Finalmente, el carisma es esencial para cualquier luchador y, sobre todo, para cualquier maestro de este deporte. Por eso, Místico con toda su fama que tiene, no ha llegado a ser muy reconocido, sí es un luchador con estrella que ha ayudado a algunos chavos en torneos como la Gran Alternativa, pero que estos ya fueron formados por otros profesores.

Ustedes vean a Blue Panther, Fuerza Guerrera, Virus, El Gran Apache, Último Guerrero, El Hijo del Gladiador, Gran Cochise, El Satánico, Blue Demon, Negro Navarro, Solar, Black Terry, entre otros muchos, que además de estas cualidades, tienen paciencia y vocación de la enseñanza y también la facilidad de transmitir el conocimiento. Esto último es algo que no se compra en la tiendita de la esquina y que muy pocos tienen. Así que un gran abrazo a todos los grandes maestros de la lucha libre mexicana, que para mí son todos aquellos que ayudan a formar luchadores y que estos pupilos son el futuro de la lucha libre mexicana, un deporte que todos, queremos, amamos y respetamos.

Mi gran maestra

Este 15 de mayo en México se celebra el día del maestro. Es una fecha que hace muchos años me gustaba porque cuando era niño se suspendían las clases; cuando decidí dedicarme a la labor de la transmisión de conocimiento, de anécdotas, sinsabores, experiencia y vivencias recibía muchas felicitaciones y de vez en cuando, uno que otro regalito.

Sin embargo, el 15 de mayo de 2025 fue la fecha más triste de mi vida. Ese día, nadie se esperaba que iba a hacer la última vez que mi madre estaría con vida. Una semana antes de su partida me invitaron a un brindis del día del maestro y cuando le pregunté que si podía ir porque muchas veces me necesitaba en la casa porque ya no caminaba y necesitaba que la ayudara a trasladarse de un lado para otro, con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: “Vete un rato, gordito”. Yo pensé que se sentía muy bien y me sentí muy feliz por eso. Yo le pedí que si se sentía mal se quedara en su cuarto y no fuera a la sala como todos los días y ella me contestó: “El día que no salga de mi cuarto en todo el día es porque me voy a morir”.

Pasaron cuatro días y ella me pidió que le llevara un doctor porque quería que le recetara algo para un dolor de su columna. El doctor fue el 15 de mayo al mediodía, le puso medicina, suero y muchos ánimos. Cuando el galeno se fue, me quedé solo con ella en su cuarto y me comentó: Que ahora sí iba a comer bien y seguir al pie de la letra lo que el doctor le dijera. Yo lloré, pero le dije que saldríamos de esa situación delicada de salud.

Ese jueves tenía que dar clases. Antes de salir de su cuarto me despedí de ella y me dijo: “No te preocupes, yo estoy bien” y se despidió como siempre que salía de la casa: “beso bye, hijo mío”.

Durante mi clase de lucha libre, que era de 5 a 8 de la noche, mis alumnos notaron mi preocupación y les conté que mi madre estaba enferma, pero continué la sesión, y al terminar, salí corriendo de allí. Cuando llegué a mi casa mi madre estaba muy mal y a las 10:40 de la noche, mi macita, dejó de existir. Ella siempre fue una mujer muy especial y no sé si  lo eligió o Dios lo hizo, pero justamente el día del maestro fue el que le tocó para despedirse de nosotros en esta vida. Por eso, hoy a un año de ese acontecimiento, mi profesión de maestro y el orgullo que tengo de serlo, se ve ensombrecido porque mi mami tiene un año que no está y se fue como lo que siempre fue para mí, mi gran maestra de vida y mi guía durante los 49 años de vida que tuve el honor de ser su hijo, Hoy, mami, te sigo extrañando y sigo sin creer que ya no estés con nosotros.

¿Será que la lucha libre nos dará grandes maestros para que este deporte siga siendo el gran deporte-espectáculo y cultural que ha sido hasta ahora, o en unos años más hablaremos de crisis de profesores luchísticos? Eso solo el tiempo lo dirá.

Ahora, me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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