Campeones de la Lucha Libre
La mirada de un campeón

La lucha debe ser un deporte, no solo un espectáculo – La Mirada de un Campeón por “E Profe” Esquivel

miguelperezochoa1 30 de octubre de 2026
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Amables amigos… Miles de veces he defendido a la lucha libre diciendo que el Arte de El Pancracio es más un deporte que un espectáculo. Siempre he dicho que un representante de esta disciplina debe tener por lo menos cinco años de preparación para subirse al ring. En ese tiempo deben aprender lucha olímpica, lucha grecorromana, lucha intercolegial, lucha libre profesional, deben tener trabajo de gimnasio (pesas), tombling y trabajo de cuello, además de vuelos, lances y castigos. Además, de un repertorio de llaves. Yo decía que eso hacía la diferencia entre un luchador estrella y estelarista y los demás.

Recuerdo que hace treinta años, como ahora, el carisma era muy importante, tener un personaje único y una máscara original si te hacían destacar del montón, pero no eran suficientes para ser un ídolo de la afición, porque si no sabías luchar y ganar en el centro del ring te decían payaso o ídolo de papel.

Desafortunadamente, hoy en pleno 2026, casi 2027, todo se ha ido al traste, pues en más de una ocasión me ha tocado ver seudoluchadores que con tres meses, sí, oyeron bien, con solo tres meses, ya están arriba del encordado poniendo en peligro la vida de los aficionados, de sus compañeros y de ellos mismos.

Yo estoy de acuerdo que cuando uno tiene un conocimiento, debe transmitirlo a los que no saben, pero no me puedo imaginar que un elemento con sólo cinco meses de entrenamiento y con menos de un año en los encordados, ya estén impartiendo clases. Sea quien sea y llámese como se llame, no creo que tenga los conocimientos suficientes para dar una clase, por el contrario, él debe tener no sólo uno, sino varios profesores para completar su instrucción.

Hoy tristemente debo decir que la lucha sí ha evolucionado, si se ha transformado, pero no sé todavía si para bien o para mal. Por una parte, debo decir que la lucha se ha vuelto más espectacular, aérea y acrobática. A mucha gente le gusta ver como estos nuevos luchadores surcan por los aires y varios hasta se suspenden por unos segundos en el aire. Pero, por el otro lado, ya se han olvidado de las llaves y de los lances a ras de lona que era muy espectaculares.

Muchos especialistas dicen que los públicos en las arenas ya han cambiado mucho y tienen razón. Ya no va esa gente de antaño que asistía a las arenas a ver enfrentamientos de técnica vs. marrullería, pero también de técnica vs. técnica en lucha de campeonato y luchas sanguinolentas que terminaban con un máscara vs. máscara, un cabellera vs. cabellera y un máscara vs. cabellera. Hoy en día esos duelos son inexistentes.

Antes de que se me olvide el tema de los públicos, debo decir que mucha de la culpa de que hoy los “nuevos públicos” abucheen a los luchadores cuando hacen lucha a ras de lona se debe a que estos nuevos seudoluchadores al no saber luchar de manera clásica, no equilibrarla con la lucha espectacular y el hacer tanta payasada, como pegarles a réferis, colgar rivales como piñatas o golpear a los aficionados, ha provocado el cambio de los públicos.

Otro tanto de culpa lo tiene la lucha estadounidense, porque allá no se hacen llaves y como a principios de los años dos mil se transmitieron en México funciones de esa lucha de la WWE, que más que un cuadrilátero parecía una gran puesta en escena, influyó mucho en que las nuevas generaciones solo pidieran luchas arregladas, batallas donde nadie se golpeaba y donde las llaves eran inexistentes, pero eso sí, las tramas, historias y luces eran muy buenas. Lo malo es que eran, como dicen en los pueblos, unos tacos de pollo, con su crema, su queso, su lechuga, su salsa, su aguacate, pero sin pollo.

Lastimosamente, estos factores y otros administrativos como el no tener una Comisión Nacional de Lucha Libre y el tener más de 30 comisiones, miles de promotoras y promotores y cientos de asociaciones, que, en lugar de hacer bien a la lucha, lo única que les ocupa es ganar dinero, eso también ha perjudicado a nuestra lucha libre. En fin, espero que, por el bien de la lucha libre, vengan tiempos de cambio y que esta disciplina vuelva a ser un deporte serio y no una puesta en escena que es en lo que lo han convertido varios de sus actores.

¿Será que gladiadores, empresas y promotores le regresarán el título de deporte espectáculo a doña lucha, o ya tendremos que decirle simplemente un espectáculo de la lucha libre como es en este momento la WWE? Eso solo el tiempo lo dirá.

Ahora, solo me queda despedirme con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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