Amables amigos… Este inicio de año me ha tocado ver de cerca las batallas del Consejo Mundial de Lucha Libre y me dio mucho gusto que el proceso de renovación de estrellas ahora sí se comienza a notar. Primero que nada, ver a Xelhua y a Yutani en turnos estelares, tras ganar la gran alternativa, fue como un bálsamo para los que nos gusta ver a gladiadores que equilibran los estilos a ras de lona y aéreo en su quehacer luchístico.
Esto me hace recordar que a penas ayer escuché decir al actor Manuel “Flaco” Ibáñez que para que un histrión triunfe en su carrera, debe tener tres cosas: La primera, es que la gente te vea y te conozca físicamente, la segunda, que se aprenda tu nombre y la tercera que te quiera. Estos tres pasos también los podríamos aplicar en la lucha libre, sobre todo, con estos luchadores que comienzan a despuntar.
Por eso, me agradó ver elementos como Alexius, quien me hizo recordar luchadores como Máscara Dorada (Grand Metalik), cuando comenzó a destacar en la Arena México. Este gladiador tiene técnica, elasticidad y mucho equilibrio en el cuadrilátero. Pero lo mejor que tiene es que los aficionados le vitorean sus lances y sus acrobacias y ese es el camino para escalar en el cartel.
Sin embargo, no es el único que me agradó, pues, hay otros que, aunque aparecen en los primeros tres turnos de la función, demuestran que tienen patas para ser luchadores estelares. Los tres primeros son: Troyano, Alom y Crixus,, quienes desde su salida al ring provocan animadversión en la gente y como su estampa es de tres luchadores con los cuerpos trabajados en el gimnasio y con el carácter de los rudos de los ochenta y noventa, es decir, sin respetar las reglas, golpeando, haciendo sufrir a los científicos y, sobre todo, ser abucheados y haciendo enojar a toda la gente. Además, no por ser de la esquina de la maldad se conforman con dar golpes, si no que hacen castigos y llaves que ya les gustarían hacer a algunos estelares de la actualidad.
Hay otros gladiadores que ya comenzaron a destacar y son Calavera Jr. I y Calavera Jr. II. Esto no solo por su participación en la Jaula de la función Sin Salida, ni tampoco porque el Calavera I le haya quitado la máscara a Robin esa noche, sino que ya en carteles anteriores mostraron que tanto del bando técnico como en el rudo son hombres que levantan polémica y tienen un estilo de lucha que equilibra la lucha clásica y la lucha actual, lo que ocasiona que la gente tenga sentimientos encontrados y diversas reacciones en las gradas. También lo que me gusta es que ellos sí dan autógrafos y no los cobran ni son cortantes con los fanáticos que asisten a verlos afuera de la Arena México.
Otros más son el Vigía y Blue Shark, dos jóvenes poblanos de quienes en la capital ya se habla mucho, y aunque desde mi humilde punto de vista les hace falta pulir su apariencia y su técnica, ya dan visos de que pueden llegar a tener un lugar en turnos estelares.
Sigue siendo un maestro
El pasado martes me pude transportar al pasado. Me tocó ver desde una butaca de la Arena México un mano a mano entre Difunto, un luchador que día a día se consagra en el CMLL ante uno de los veteranos más enteros de la lucha libre, me refiero a Blue Panther.
Cuando vi anunciada la batalla en el cartel, pensé que sería un suicidio para el maestro, pero desde que El Divino Lagunero salió del vestidor, apareció en el pasillo de la fama y llegó al ring, parecía que el joven era él. Eso me hizo acordarme de aquellas noches cuando enfrentó a rivales como El Hijo del Santo, Atlantis, Villano V o Love Machine. Al verlo camino al encordado con su máscara azul hizo que más de uno se le erizara la piel.
Parecía que sus 65 años de edad los hubiera dejado en el vestuario y en el ring la Pantera Azul, aunque sea sin máscara, se prodigara en el escenario, dando clase en cada movimiento, cada lance y cada vuelo. El Difunto, como buen luchador, contestó cada llaveo y no dejó que el estelar lo pisoteara, pero ver al Maestro Lagunero surcar los aires, aventarse planchas, mortales y realizar varias llaves, amarres y engarces, me hizo emocionarme como hace mucho no lo hacía en la Arena México y tampoco fui el único porque el grito de Blue Panther se escuchó más fuerte que el de Místico esa noche.
¿Será que la nueva camada de luchadores del CMLL se convertirán en las nuevas estrellas de la lucha libre, o se perderán como lo han hecho varios prospectos de la empresa en los más recientes 30 años? Eso solo el tiempo lo dirá.
Ahora me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, sólo se transforma.





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