Amables amigos… Desde hace unos años he dicho que la lucha libre está en una crisis. La razón principal es porque pese a tener muchos y muy buenos luchadores, muy pocos se pueden considerar ídolos de las multitudes. Muy lejos quedaron las épocas en las que retumbaban en las Arenas de México y del mundo los nombres de ¡Santo!, ¡Santo!, ¡Santo!, o ¡Perro!, ¡Perro!, ¡Perro!. El último que ha provocado esas sensaciones es Místico.

Hoy en día a falta de esos hombres que con un dedo mueven multitudes, han tenido que exportar luchadores de medio pelo que hablan un español muy mocho, que inventan que lucharon con las leyendas de este país y que dicen palabras altisonantes como wey, puuuto y pinche, que, en lugar de identificarlo con la gente de nuestro país, a uno le da risa y pena ajena.

Triple A en complicidad con la WWE, intentan que el Grande Americano y sus nuevos gringos locos sean esos ídolos en México. Ahora intentan hacer que El Hijo del Vikingo se haga rudo para que este ídolo de papel sea el mesías de la empresa Roldán-Triple H. A principios de esta semana, Este Grande Americano salió a “rescatar” a El Hijo de Dr. Wagner Jr. de la golpiza que le iba a dar Ethan Page, y eso puso a los que dicen que saben de lucha libre, a vociferar de que El Grande Americano ya es un ídolo. Situación que me parece exagerada y quienes opinan de esa manera se me hacen neófitos de la historia de nuestro deporte.

Y aunque en la lucha actual, ya lo que menos se fija la gente es en su quehacer luchístico, yo nunca le hubiera creído a este luchador que canta el coro del Cielito Lindo, que luchó con Canek, Dos Caras, Blue Demon o el Santo, porque de lucha sabe lo mismo o menos que Conan Big.

Hablando de malos

También el lunes pasado durante la función de RAW Rey Mysterio hizo su triunfal regreso y lo hizo para poner en su lugar a su hijo Dominik y para exigirle respeto por la lucha libre mexicana, pues desde que el pequeño Mysterio pisó la Triple A dijo ser Rey de los luchadores, Entonces,  su padre le recordó que hay gladiadores mucho más grandes que él como Blue Demon, Santo o Eddie Guerrero, y en eso tiene mucha razón.

Ya lo dije alguna vez en este espacio que Dominik es un buen personaje, pero hasta ahora no ha demostrado ser una estrella ni de la Triple A, ni mucho menos de la empresa gringa. Es verdad que tiene dos campeonatos, pero ya todos sabemos cómo los ha ganado.

Ahora, lo que realmente no me pareció es que haya seudo periodistas que digan que Eddie Guerrero es mejor que Mil Máscaras. Yo estoy de acuerdo que en la WWE y en otras empresas del país del norte, sí fue más popular que el Mil, es o es innegable, pero mejor luchador, no creo que lo haya sido. Es más, no creo que haya un luchador tan completo como lo era Mil Máscaras, quien sabía varios tipos de lucha como el puroresu japonés, el catch francés, el Wrestling estadounidense, el gotch alemán, el pancraton griego, la lucha olímpica, la lucha intercolegial, la lucha grecorromana y, por supuesto, lucha libre mexicana y muchas más.

COPIA O COINCIDENCIA

Ahora que hablamos del Mil, hace un par de días vi una foto en el portal  llamado Salón de la Fama de la Lucha Libre Mundial, donde comparaban la máscara del murciélago de luchador mexicano y la del Vampiro, guitarrista e integrante del grupo de Nueva York Kiss.

Aquí no podría asegurar que el gladiador azteca fue la inspiración del maquillaje de Gene Simmons, lo que sí está claro es que Mil Máscaras realizó una gira a finales de los sesenta y debutó en el Madison Square Garden en 1972 y, por cierto, portaba la máscara del Murciélago con las líneas de los cinco continentes.

También un dato revelador es que en Nueva York las revistas publicaban con mucha frecuencia la imagen del luchador mexicano

Ahora, el grupo Kiss, se formó en 1973 en Nueva York dónde ya para ese entonces Mil Máscaras era un ídolo en México y en Estados Unidos. Pero si a mí me preguntan, en este caso sí fue primero el huevo y luego la gallina.

¿Será que la lucha libre está destinada a llenarse de falsos ídolos porque la carencia de creatividad, deseo, decisión, determinación, disciplina y técnica de nuestros gladiadores mexicanos les impiden inventar nuevos personajes e ídolos de la afición, o se pondrán las pilas y tendremos grandes camadas como las hubo en los setenta, ochenta y noventa? Eso solo el tiempo lo dirá.

Ahora, me despido con la frase que me caracteriza, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Deja un comentario

Tendencias