Amables amigos… La lucha del domingo pasado en la que El Hijo del Santo le quitó la máscara al Misterioso Jr. ya tiene cuatro días que se dio, y aún se comenta en el ámbito luchístico, en las charlas de café y, por supuesto, en las redes sociales. Hasta ahora se ha dicho de todo, incluso, hay quienes han hecho escarnio sobre los gritos de fraude, que se escucharon al término de dicha batalla y el enojo del heredero de plata ante los aficionados que llenaron la Arena Ciudad de México.

Yo no me voy a unir a esas voces, solo voy a resaltar algunos detalles que creo conveniente destacar sobre esa velada del arte de El Pancracio.

Primero que nada, debo decir que no me voy a poner de abogado del Diablo a defender al Hijo del Santo, pero sí aclarar que aquellos que gritaron fraude en la arena Ciudad de México no creo que sepan muy bien el significado de esa palabra, pues según la Real Academia de la Lengua española, el significado es: “Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica o daña a otra persona o entidad”.

Así que, no creo que eso sea lo que quisieron decir los aficionados, en todo caso, pudieron decir: “Lucha arreglada”, “El Santo nunca pierde”, “Hijos de Triple A”, etc.

Por cierto, si queremos hablar de fraude en la lucha libre, podemos mencionar el falso retiro de Konnan en el 93, quien perdió la lucha de carrera vs. carrera ante Cien Caras y luego de 4 meses de un supuesto retiro, regresó a la actividad, alcahueteado por la Comisión de Lucha Libre del entonces, Distrito Federal.

O tal vez, la batalla entre la Parka y LA Park por el nombre, donde Triple A se comprometió a que uno de los dos luchadores se quitaría los huesos al término de la lucha, y el resultado se anuló, cuando LA Park había ganado la batalla. Allí sí la gente con mucha razón gritó fraude al término de la función.

RECLAMOS

Siempre que hablamos de una batalla de apuestas, lo que queremos ver es que los dos luchadores que tienen rivalidad se queden al final, pero en la batalla de este domingo solo el Hijo del Santo llegó a esa instancia. El reclamo es para Fuerza Guerrera y para LA Park, quienes han manifestado por más de 20 años que el plateado les cae mal y ahora que tenían la oportunidad de destaparlo, le corrieron y dejaron al Misterioso Jr. a su suerte.

Efectivamente, LA Park fue el gran ganador del quintagonal, pero a mí me hubiera gustado que se aventara un tiro con Fuerza Guerrera a quien le dijo oportunista en la conferencia de prensa, por querer quedarse con la máscara plateada, que, según él, le pertenecía y, a la mera hora, fue el primero que se fue al vestidor y sin arriesgar su tapa.

El segundo reclamo es para Fuerza Guerrera, pues tuvo la chance de elegir a su compañero para la ronda semifinal de esa batalla y en lugar de escoger al Hijo del Santo para salvar su tapa o ir por la lucha de apuestas en la final, decidió tomar como compañero al Último Dragón y así ganar y salvarse de la quema. Mi pregunta para ambos es: ¿No que le traían tantas ganas al Santo? Allí les dejó esa reflexión.

Iba a poner un tercer reclamo, pero creo que aquí es una preocupación, ya que ahora que El Hijo del Santo se vaya al retiro y el Santo Jr. se quede con la herencia de plata, debe meterle al gimnasio, a la técnica, a la rudeza, al ritmo y a la personalidad, pues se le vio muy poco de eso en su batalla del domingo pasado. Yo recuerdo que cuando El Hijo del Santo tomó la estafeta de Santo, el Enmascarado de Plata, fue muy criticado, pero se veía mejor preparado que su vástago.

SE EQUIVOCÓ

El domingo, quedó demostrado que El Hijo del Santo estaba muy presionado por su función de despedida y después por cómo se dio el resultado de dicha función. El plateado siempre ha sido un caballero adentro como afuera del ring, pero el pelearse con el público el día de su despedida y gritarles “detractores”, ensombreció un festejo que había sido redondo con su triunfo en el centro del ring ante Misterioso Jr. Cabe recordarle al Santo que esos detractores pagaron un boleto para ver un espectáculo luchístico y siempre y cuando no ofendan a nadie, tienen el derecho de gritar lo que se les ocurra, aunque la palabra fraude no esté bien empleada, como ya se dijo.

El peor error fue decirles a los aficionados que se iba a quitar la máscara para demostrarle a la gente que no había habido fraude, pero de lo que no se dio cuenta es que, cuando su hijo lo abrazó para impedir que se despojara de su tapa, el Hijo del Santo le dijo, suéltame, no me la voy a quitar, quedando peor, que, si se lo hubiera quitado, pues esa frase se escuchó en el micrófono del sonido local.

Lo que, si logró el Hijo del Santo, y eso es innegable, es que por lo menos una semana, casi nadie se haya acordado de las funciones del CMLL y de AAA, que cada semana nos siguen ofreciendo funciones poco atractivas y también predecibles.

Pese a que la despedida del Hijo del Santo no tuvo el final que él esperaba, no se echará a perder una carrera de más de 40 años donde ha dado luchas de antología y otras no tanto. Lo que me queda claro es que El hijo del luchador más grande de la lucha libre mundial debió irse de otra manera.

Ahora yo me despido como de costumbre, recuerden que la lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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