Hace una década en el Auditorio Fausto Gutiérrez de Tijuana, dejó de existir uno de los luchadores más carismáticos, rudos y paradójicamente, más queridos en la lucha libre, su nombre, Pedro Aguayo Ramírez, El Hijo del Perro Aguayo, sí, ese que debutó a los 14 años en la Triple A, y tuvo la fortuna de hacer pareja con su señor padre, Don Pedro el Perro Aguayo. En la caravana estelar tuvo su primer triunfo a tan temprana edad, pues dejó sin su tapa al Picudo, quien era Arturo Hernández Herrada, primo de Antonio Peña, el fundador de la AAA.
El Hijo del Perro Aguayo tuvo un sinnúmero de luchas sangrientas, pero él hizo algo que muy pocos se podrán vanagloriar en la lucha libre. En una noche de viernes de la Arena México, en una lucha de campeonato de tercias, se zafó la Atlántida, llave de los grandes triunfos de Atlantis. Además, fue el primer gladiador en destruir La Mística, movimiento que hasta ese momento nadie se había logrado quitar, y esa noche venció en dos caídas al hilo al Príncipe de Oro y Plata, Místico.
El Hijo del Perro Aguayo no superó a su padre porque don Pedro es punto y aparte. Sin embargo, el carisma y el arrastre que tenía con la gente ya lo quisiera cualquier superestrella y hasta ahora, ni Rush, ni La Parka, ni doctor Wagner, ni Cibernético ni mucho menos Alberto del Río, han podido superarlo.
Pedrito, como le decían sus amigos, supo ganarse el respeto de compañeros y enemigos. La muestra es que Dr. Wagner Jr., Atlantis, El Hijo del Santo, Último Guerrero, Místico, La Park, Cibernético, Pierroth, Blue Panther, Blue Demon y un millón de estrellas más tuvieron rivalidad con él, y en la mayoría salió con la mano en alto.
Recuerdo cuando empezó con su padre en Triple A, que nadie daba un centavo por él, pero cuando despojó de su tapa al Picudo su carrera se fue para arriba.
Desafió al CMLL y a Triple A, al formar su grupo: Los Perros del mal, que de una facción se convirtió en una empresa que trajo grandes luchadores como Damián 666, Halloween, Mr. Águila, Averno, Mephisto, Black Warrior y por supuesto, su compadre, Héctor Garza. También admitió en su séquito al Terrible, a Shocker, Marco Corleone, entre otros muchos. Esta empresa tuvo buenas entradas donde se presentaba.
Y a mí, perdón por hablar en primera persona, nunca me negó una entrevista. Siempre con la prensa fue derecho y la fama nunca le nubló la vista. Hoy por eso a diez años de su partida, en Campeones de la Lucha Libre, lo recordamos con mucho cariño y respeto, al luchador y al amigo.
Una anécdota que tuve con él fue que una vez fui hacerle una entrevista a Halloween a las instalaciones de la promotora de los Perros del Mal, pero ese día la calabaza asesina no llegó. Entonces, cuando Damián 666 y Pedrito arribaron a trabajar, y al verme Damián me preguntó: que qué hacía tan temprano allí, y le comenté lo de Halloween, el luchador se metió a la oficina y cuando salió me dijo que Pedrito quería hablar conmigo, me explicó que mi entrevistado no llegaría porque tenía un problema personal, y a diferencia de otros promotores, me dijo: “Mira, para que no te vayas con las manos vacías, te voy a cambiar al luchador”, pensé que me iba a poner a un novato o a un desconocido, pero al ver mi cara de incredulidad, se quedó pensando y me volvió a decir: “Que te parece si me entrevistas a mí y de pilón a Damián”.
Ese día salí feliz porque tenía dos grandes entrevistas y lo que más me impresionó fue ver la sencillez de Pedro como luchador y como promotor.
Nunca perdió su melena
El Hijo del Perro Aguayo fue uno de los luchadores que tuvo más rivalidades en los encordados, pero las veces que expuso su melena siempre salió avante, aquí en Campeones de la lucha libre recodaremos las principales.
Una de las más valiosas fue en la función Homenaje a Dos Leyendas (2007), donde se enfrentó con su compadre Héctor Garza, a quien le quitó la cabellera en una batalla por demás espectacular y sangrienta.
También, en 2005, se dio el lujo de hacer pareja con su padre, El Perro Aguayo, para enfrentar a los Hermanos Dinamita, Cien Caras y Máscara Año 2000, en una lucha de cabelleras contra cabelleras, llevándose las greñas de los jaliscienses a sus vitrinas.
Cabe recalcar que dos años antes, El Perrito ya había dejado sin cabello a estos mismos gladiadores, sólo que en esa ocasión hizo pareja con el Terrible.
Aguayo Ramírez también se dio el lujo de dejar como un foco al tercero de los Dinamita, Universo 2000, en el 2006.
Otra de las leyendas de la lucha libre mexicana que sucumbió en las luchas de apuestas fue el Dandy, Monterrey fue el escenario en donde ambos se enfrascaron en una lucha por las cabelleras, en la que la leyenda coliseína, fue superada por la juventud del Hijo del Perro Aguayo, esta batalla fue en el 2002 y le repitió la dosis en 2004.
Pero, tal vez, la que más se recuerda fue en la Triplemanía XX, cuando Aguayo dejó sin su enorme melena a una de las grandes figuras de la Triple A, Cibernético, quien esa lucha vio caer su cabello por primera vez en su carrera.
Otra de las greñas que se llevó a su vitrina fue del propio Picudo, Cobarde II, El Texano y la máscara de The Panther.
Recuerdo que hace unos años su padre, El Perro Aguayo, dijo que si se moría viendo a las lámparas en un cuadrilátero él sería feliz. El 21 de marzo de 2015, ese fue el destino de su vástago. En aquella lucha donde estuvieron involucrados Rey Mysterio, Extreme Tiger y el luchador local Manik
El Hijo del Perro Aguayo ya lucha en la Arena Celestial al lado de su padre y de su compadre Héctor Garza, quien falleció de cáncer, y juntos seguramente retarán a todos los inmortales de la lucha que están en el olimpo de los encordados.
Sólo me resta decir, Pedrito, Don Hijo del Perro Aguayo, muchas gracias por tantos lances, por tanta entrega y por tanta lucha. Sé que seguirás dando de que hablar en el ring celestial donde te encuentres. Hoy sólo debo decir muchas gracias.
Y me despido con mi frase característica… La lucha no se crea ni se destruye, solo se transforma






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